AGRADECIMIENTOS

A todos los compañeros escritores que me inspiran y alientan. A cada uno de los hombres que me acompañaron en diferentes etapas de la vida, ya que sumando o restando, hacen posible la concreción de ésta producción.                                       A la Prof. Liliana Spaltro, escritora amiga que aceptó gentilmente ser la primera lectora para corregir este material.                                                                              A Daniel Frini que constituye una pieza fundamental para que el lector encuentre apetecibles éstas páginas.                                                                                             Al escritor Walter Armada, que acepto la tarea de prologar, intuitiva elección llena de convicciones, que logra afirmar una amistad de años.                                         A María Mercedes Di Benedetto, que gentilmente comenta éste material tan importante para mí, puntapié inicial para seguir evolucionando en lo que quiero contar.

 Fundamentalmente a mis hijos Joaquín, Julieta, Valentín y Shams (por orden de parición) que son mi sostén de vida.

 


PALABRAS FINALES

Terror de arribar hacia un encuentro, ojo calmo del huracán que arrasa como siempre, cada vez que se transita un apostar del corazón sufriente.

Al fin sola, en la espera de saber que sapo se transformará en príncipe. Ese que no dependa de mí para ser feliz, ni que me estorbe ni me humille.Que sea genuino, que no dependa de él para ninguna esencial paradoja.                                                                                                                                                                               Un príncipe de carne y huesos que me complazca solo con mirarlo.Que pueda ser acompañado y acompañe el camino de mis hijos, mío y de mis nietos.Leal a sus convicciones, amable y sagaz.Que disfrute como yo, de cada paso dado, sin arrepentimientos. Con toda la verdad del mundo a cuesta, y con la seguridad que podremos transformarnos.

“Que un viento fuerte se lleve la incertidumbre de una posible ausencia. La duda que me asalta a cada instante, que en el amor solo hallare lúdico encuentro.Que un ventarrón emancipe la soledad de cada escondite de mi cuerpo. La soberbia de mi paso, solitario, por los caminos que llevan a lo pleno.Que la felicidad me atraviese firmemente, para cubrir mi entorno circundante, cual gota que cae en agua calma, repartiendo alegría que se expande.”

Al fin sola, releyendo estos escritos que no tienen más que la pretensión de sentar testimonio de las vivencias de una mujer como todas, que sufre, se emociona, se atreve a escribir y a publicar estas líneas no sé si mal o bien escritas, pero con la autenticidad de quien vivió intensamente en constante búsqueda por estar mejor.

Con todo mi amor, Claudia Bursuk. 2021

 


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