¿Alguna vez
viste a la luna?
No aquella intermitente
entre edificios de ciudad
entre edificios de ciudad
que desespera
por ser mirada y se va.
Ni aquella
luna que acompaña
el caminar risueño de la noche
el caminar risueño de la noche
en circuito nocturno por el mar.
Tampoco
hablo de la que
en la terraza te sorprende,
en la terraza te sorprende,
detrás de la toalla tendida en una soga,
donde los grillos
nos deleitan con su canto.
Alguna vez
viste realmente a la luna?
No digo la que difusa entre las nubes
da imágenes sombrías, tenebrosas,
entre celestes y violetas.
da imágenes sombrías, tenebrosas,
entre celestes y violetas.
O la que brinda destellos sobre el río.
Hablo de una luna,
que al fin vez desde una cama,en la ventana.
que al fin vez desde una cama,en la ventana.
Con fondo de
ultramar oscuro, grande, bella
que te
detienes a mirarla, como nunca
después de
que en ti se detuvieron,
para besar tu cuerpo sosegado
para besar tu cuerpo sosegado
tras la tormenta,
de quien al fin te amó,
-él sin saberlo-,
-él sin saberlo-,
como nunca
lo hicieron,
en el altillo de una pequeña casa
en el altillo de una pequeña casa
que de
santos y vírgenes padece,
(quien sabe porqué, ellos protegen).
(quien sabe porqué, ellos protegen).
Te amó en carne
y alma, con locura,
con entrega total, cantándote al oído
con entrega total, cantándote al oído
riendo y
callando.
Llorando, amando viendo a la luna.
Llorando, amando viendo a la luna.
C.B 2017

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