Yo, no
quiero ser hombre. Soy bilógicamente mujer y siento, femeninamente. Si en algún
momento la mujer, por conquistar el mundo masculino en pos de igualdades se
distrajo, y se corrió del mundo intimo, de su hogar y de sus hijos, logró desde mi punto de vista, entre otras
buenas cosas, otra no tan buenas: desvalorizar su tarea de considerar el hogar
como un templo.Mi alma es femenina, y mi razón me lleva por caminos donde pueda
florecer amorosamente. Lo burgués
y mercantil, -revolución industrial de
por medio- exigió la mayor producción, poniendo a niños y mujeres en un lugar
de cosa que fabrica. Ni que hablar de
las guerras donde los hombres tuvieron que dejar el lugar de trabajo, dando
lugar a sus mujeres. Producir para la
guerra. ¿Qué bien no?
Los hombres
se aprovechan de esta situación que se genera. Las mujeres, comenzan con el
tiempo, a revelarse con rabia. El
poder, las elites, utilizarn estas
corrientes sociales para hacer de las suyas. Cuanto más grieta mejor. No basta
con diferentes modelos económicos, se
intenta también, hacer grietas de
género, y dentro del género. Los hombres se descolocan, se tratan de adaptar a
los nuevos tiempos, pero con la culpa de no ser los proveedores de la casa, (en
muchos casos). ¿Por qué tener culpa me pregunto? Es que las mujeres exhigimos
igualdad, pero a la hora de salir a almorzar con un hombre, nos gusta que nos
pague la cena, que sean “caballeros”. Que contradicción. Y si la mujer sale a
trabajar por que el marido se quedó sin laburo, las tías abuelas comentan, -“es
un vaguito”. Hay muchas minas psicópatas pero de eso se habla poco. Hay mucha
falta de amor en ésta sociedad enferma, donde sus integrantes buscan
ascender, mejorar sus “calidad de vida”.
Hay hombres que violan a niños, no sola a niñas. Hay abuso de poder no solo
sobre mujeres, sino también sobre hombres. Pero las madres prefieren que sus
hijos varones tengan un buen puesto, aunque no los hagan felices.
Por otro
lado, todo es consumo. Mujeres y hombres se desencuentran en un auto nuevo, en
un departamento mas grande o en una obra social que cubre todo, pero
descubre esperas de turnos, autorizaciones
y medicamentos sin cobertura. Todas estas situaciones, tira por la borda el
esfuerzo en horas laborales de ambos integrantes de la pareja. Hay hombres que
maltratan. Las mujeres también maltratan, utilizando su ingenio e inteligencia,
por que la fuerza física, es de él. Por ejemplo, evitando que el papa de sus hijos los visite, los vea.
Rompen vínculos. Hijos sin la figura paterna es lo habitual. Se comete abuso
sexual de hermano varón mayor a hermano varón menor. Hay madres castradoras de
sus hijos, e hijas que maltratan a sus padres.
Hay
de todo, denunciado y no denunciado. Por
estos días esta de moda el antiguo termino “feminazi”, acuñado por un profesor
del locutor Rush Limbaugh, quien en la década
del noventa criticanba al feminismo
militante que él consideraba intolerante a otros puntos de vista, y que
asociaba el hecho de abortar, como la mismísima matanza en el holocausto.
Como siempre, el ser humano va de un
extremo al otro. Mujer victima, bajo la
figura del hombre, a mujer superior a ellos. Un amigo me dijo: - “Como decía
Yupanqui, los melones se acomodan solos, en el carro”- Se entiende si ese carro
anda. Esperemos se acomoden pronto, y que no caigan muchos melones en el
camino.
Claudia Bursuk, 2018
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